Nuestra Historia: El Legado de Mezcal Corazón de Dioses

Nuestra Historia: El Legado de Mezcal Corazón de Dioses
En las montañas de Guerrero, donde la tradición del mezcal se ha transmitido de generación en generación, nace Mezcal Corazón de Dioses. Esta historia comenzó hace más de un siglo, cuando Don Ezequiel, el bisabuelo de Alex, descubrió el arte de la destilación en tiempos en que el mezcal aún era ilegal. Como forajido de la época, luchó por su amor por el mezcal, hasta que su familia vio sus plantíos ser destruidos por las autoridades. Sin embargo, su pasión y dedicación a la tierra y al agave nunca desaparecieron.
A través de su sacrificio, Don Ezequiel se convirtió en uno de los primeros maestros mezcaleros de la región, transmitiendo sus conocimientos a sus hijos y nietos. El legado de su esfuerzo y amor por la tradición del mezcal se mantiene vivo hoy en día, guiando nuestras manos y corazones en cada botella que producimos.
El destino de Alex y Braulio se cruzó en el momento perfecto. Alex, con su conexión profunda con las montañas de Guerrero y su historia familiar, y Braulio, que encontró en el mezcal una historia de esfuerzo, arte y tradición que merecía ser contada, decidieron unir sus fuerzas para continuar con el legado del bisabuelo de Alex.
Entre viajes a los palenques, largas conversaciones con maestros mezcaleros y noches compartiendo historias alrededor de una fogata, entendieron que el mezcal no es solo una bebida. Es un lazo que une a las personas, a las historias y a las emociones. Así nació Mezcal Corazón de Dioses: un mezcal auténtico, respetuoso con la tradición, pero pensado para disfrutarse en el presente.
Hoy, seguimos celebrando el legado de Don Ezequiel, llevando el espíritu de Guerrero a más mesas, más encuentros y más momentos inolvidables. Porque el mejor mezcal no solo se bebe, se vive y se comparte.
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