Un Viaje, Una Amistad y Un Mezcal que Conectarían al Mundo
Desde pequeño, Alex sintió una conexión especial con la tierra y el mezcal que su familia había producido por generaciones en las montañas de Guerrero. Braulio, por otro lado, descubrió en el mezcal algo más que una bebida: una historia de tradición, esfuerzo y arte que merecía ser contada.
El destino los cruzó en el momento perfecto. Entre viajes a los palenques, largas conversaciones con maestros mezcaleros y noches brindando junto a una fogata, entendieron que el mezcal no solo era un producto, sino un lazo que une a las personas, a las historias y a las emociones.
Con cada sorbo, encontraron la esencia de lo que querían compartir con el mundo: un mezcal auténtico, nacido del respeto a la tradición, pero pensado para disfrutarse en el presente. Así nació la misión de llevar el espíritu de Guerrero a más mesas, más encuentros y más momentos inolvidables.
Porque el mejor mezcal no solo se bebe, se vive y se comparte.